El árbol de Navidad es la decoración por excelencia de nuestras fiestas de navidad.  Conocido como árbol de navidad, abeto o pino de navidad, es junto al tradicional Belén, uno de los elementos que no puede faltar en cualquier casa de nuestro país. A los pequeños les encanta jugar y fantasear con los regalos que vienen y su presencia en la parte más importante de la casa le da el significado que tiene.

Pero ¿cuál es el origen del árbol de navidad?

Para encontrar el origen de esta tradición del arbol de navidad, que se sitúa en el norte de Europa, hay que remontarse a tiempos remotos cuando sus habitantes celebraban el nacimiento de Frey, dios del Sol y la fertilidad en la mitología escandinava, adornando un árbol perenne en la fecha próxima a la Navidad cristiana.

Según la tradición, entre los siglos VII y VIII de nuestra era cristiana, San Bonifacio, cuyo cometido no era más que ser el representante y evangelizador de Alemania, entendió que iba a ser muy difícil eliminar esta tradición pagana que estaba muy extendida, y decidió adaptarla dándole un sentido cristiano.

Como medida para utilizar ésta tradición en su favor, se usó un hacha para cortar un roble que representaba a Odín, y en su lugar plantó un pino, que por ser perenne simbolizaba el amor de Dios, adornándolo además con otros complementos propios de la tradición cristiana y con luces y velas.  También incluyo una manzana, que representaba el pecado original y las velas, la luz que guía nuestros actos según nuestra tradición cristiana. Cuando estos territorios se fueron evangelizando y convirtiendo a al religión cristiana, el arbol entró a formar parte de la celebración del nacimento de Cristo.

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